Y aconteció que cuando Moroni hubo dicho estas palabras, fue, y también envió a todas las partes del país en donde había disensiones, y reunió a todos los que estaban deseosos de conservar su libertad, con objeto de oponerse a Amalickíah y a los que se habían separado, que se llamaban amalickiahitas.
Y ocurrió que cuando Amalickíah vio que los del pueblo de Moroni eran más numerosos que los amalickiahitas, y también vio que su gente estaba dudando de la justicia de la causa que habían emprendido, temiendo, por tanto, no lograr su objeto, tomó a los de su pueblo que quisieron ir y partió para la tierra de Nefi.
Pero a Moroni no le pareció conveniente que los lamanitas fuesen fortalecidos más; por consiguiente, pensó atajar a los del pueblo de Amalickíah, o tomarlos y hacerlos volver, y ejecutar a Amalickíah; sí, porque sabía que este provocaría a los lamanitas a la ira contra ellos, y los incitaría a que salieran a combatirlos; y sabía que Amalickíah lo haría para lograr sus propósitos. Por tanto, Moroni juzgó prudente tomar sus ejércitos, que se habían reunido y armado, y habían hecho pacto de conservar la paz. Y acaeció que tomó su ejército y marchó con sus tiendas para el desierto a fin de detener el paso de Amalickíah en el desierto. Y aconteció que obró de acuerdo con lo que había dispuesto; y se dirigió al desierto y atajó las fuerzas de Amalickíah.
Y sucedió que huyó Amalickíah con un pequeño número de sus hombres, y los demás fueron entregados en manos de Moroni y llevados a la tierra de Zarahemla. Ahora bien, Moroni, habiendo sido nombrado por los jueces superiores y la voz del pueblo, tenía, por consiguiente, poder, de acuerdo con su voluntad, entre los ejércitos de los nefitas, para establecer y ejercer autoridad sobre ellos.
Y aconteció que a todo amalickiahita que se negaba a hacer pacto de sostener la causa de la libertad, a fin de preservar un gobierno libre, él hizo que tal fuese ejecutado; y muy pocos hubo que rechazaron el pacto de libertad.
Y sucedió, también, que hizo que se enarbolara el estandarte de la libertad sobre todas las torres que se hallaban en toda la tierra que poseían los nefitas; y así, Moroni plantó el estandarte de la libertad entre los nefitas. Y de nuevo empezaron a tener paz en el país, y así preservaron la paz en la tierra hasta cerca del fin del año decimonoveno del gobierno de los jueces.
Y Helamán y los sumos sacerdotes también mantuvieron el orden en la iglesia; sí, por el espacio de cuatro años tuvieron mucha paz y gozo en la iglesia. Y acaeció que hubo muchos que murieron, creyendo firmemente que el Señor Jesucristo había redimido sus almas; por lo que salieron del mundo con regocijo.
Y hubo algunos que murieron de fiebres, que en ciertas épocas del año eran muy frecuentes en el país —pero no murieron tantos de las fiebres, por razón de las excelentes cualidades de las muchas plantas y raíces que Dios había preparado para destruir la causa de aquellas enfermedades, a las cuales la gente estaba sujeta por la naturaleza del clima— pero hubo muchos que murieron de vejez; y los que murieron en la fe de Cristo son felices en él, como debemos suponer.