Ahora bien, los lamanitas habían tomado cautivos a muchas mujeres y niños, y entre todos los prisioneros de Moroni, o sea, los prisioneros que él había tomado, no se hallaba ni una sola mujer ni un solo niño; por lo tanto, Moroni recurrió a una estratagema para conseguir de los lamanitas el mayor número posible de prisioneros nefitas. De modo que escribió una epístola y la envió con el siervo de Ammorón, el mismo que había traído una epístola a Moroni.