Y ocurrió que así empezaron otra vez los nefitas a triunfar y a recuperar sus derechos y sus privilegios. Muchas veces intentaron los lamanitas rodearlos de noche, pero en estas tentativas perdieron muchos prisioneros.
Y muchas veces intentaron hacer beber de su vino a los nefitas, a fin de matarlos con veneno o por embriaguez. Pero he aquí, los nefitas no fueron lentos en acordarse del Señor su Dios en su hora de aflicción. No podían hacerlos caer en sus trampas; sí, no bebían de su vino sin que primero dieran de él a algunos de los prisioneros lamanitas. Y así tuvieron cuidado de no dejarse administrar veneno; porque si el vino envenenaba a un lamanita, también envenenaría a un nefita; y así hacían con todos sus licores.
Y aconteció que llegó a ser preciso que Moroni hiciera preparativos para atacar la ciudad de Moriantón, pues he aquí, los lamanitas, con su trabajo, habían fortificado la ciudad de Moriantón, de tal manera que se había convertido en una plaza sumamente fuerte. Y continuamente estaban trayendo nuevas fuerzas a esa ciudad, y también nuevos abastecimientos de provisiones. Y así concluyó el año veintinueve del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi.