Pero he aquí, fue esta una época muy crítica para que hubiera tales disensiones entre el pueblo de Nefi; pues he aquí, Amalickíah de nuevo había incitado el corazón del pueblo lamanita contra el pueblo de los nefitas, y estaba reuniendo soldados de todas partes de su tierra, y armándolos, y preparándose para la guerra con toda diligencia; porque había jurado beber la sangre de Moroni. Mas he aquí, ya veremos que la promesa que él hizo resultó desatinada; no obstante, se preparó a sí mismo y a sus ejércitos para ir a la batalla contra los nefitas.
Mas sus ejércitos no eran tan numerosos como antes lo habían sido, a causa de los muchos miles que habían perecido por mano de los nefitas; mas no obstante sus grandes pérdidas, Amalickíah había reunido a un ejército admirablemente grande, por lo que no tuvo miedo de ir a la tierra de Zarahemla. Sí, aun Amalickíah mismo llegó al frente de los lamanitas. Y fue en el año veinticinco del gobierno de los jueces; y esto fue al mismo tiempo en que empezaban a allanar sus contenciones concernientes a Pahorán, el juez superior.
Y aconteció que cuando los hombres que eran llamados realistas supieron que los lamanitas venían a la batalla contra ellos, se alegraron en su corazón; y se negaron a tomar las armas; porque tan irritados estaban con el juez superior, y también con los hombres libres, que no quisieron tomar las armas para defender su país.
Y sucedió que cuando Moroni vio esto, y también vio que los lamanitas estaban llegando a las fronteras de la tierra, se enojó en extremo a causa de la obstinación de aquellos a quienes él tan diligentemente había procurado preservar; sí, se enojó en extremo; se le llenó el alma de ira en contra de ellos.
Y aconteció que envió un memorial, con la voz del pueblo, al gobernador del país, pidiéndole que lo leyera, y le diera a él (Moroni) la facultad o para obligar a aquellos disidentes a defender su país o para quitarles la vida. Porque su primera consideración era hacer cesar aquellas contiendas y disensiones entre el pueblo; pues he aquí, esto había sido previamente una causa de toda su destrucción. Y sucedió que fue concedido de acuerdo con la voz del pueblo.
Y aconteció que Moroni dio órdenes de que su ejército marchara contra aquellos realistas para abatir su orgullo y su grandeza, y humillarlos hasta el polvo, o hacerles tomar las armas y apoyar la causa de la libertad.
Y sucedió que hubo cuatro mil de esos disidentes que fueron talados por la espada; y sus jefes que no murieron en la batalla fueron tomados y encarcelados, porque no hubo tiempo para juzgarlos en esa ocasión.
Y el resto de aquellos disidentes, más bien que caer a tierra por la espada, se rindieron al estandarte de la libertad, y se les obligó a izar el estandarte sobre sus torres, y en sus ciudades, y a tomar las armas en defensa de su país.
Y así acabó Moroni con aquellos realistas, de modo que no hubo nadie que fuese conocido por el apelativo de realista; y así dio fin a la obstinación y orgullo de aquellos que decían tener sangre noble; y fueron obligados a humillarse igual que sus hermanos y a luchar valientemente por su libertad del cautiverio.