Y así avanzamos con toda nuestra fuerza contra los lamanitas que estaban en la ciudad de Manti; y plantamos nuestras tiendas por el lado del desierto que se hallaba cerca de la ciudad. Y sucedió que a la mañana siguiente, cuando los lamanitas vieron que estábamos a la orilla del desierto que se hallaba cerca de la ciudad, mandaron sus espías alrededor de nosotros para descubrir el número y la fuerza de nuestro ejército.