Zarahemla bajo el régimen monárquico

Reforma del Gobierno

Mosiah 28:10, 29:1

Mosíah consulta a sus súbditos sobre quién desean que sea su próximo rey.

Ahora bien, el rey Mosíah no tenía a quien conferir el reino, porque no hubo ninguno de sus hijos que quisiera aceptarlo.


Ahora bien, cuando Mosíah hubo hecho esto, indagó por todo el país, entre todo el pueblo, para enterarse de su parecer concerniente a quién había de ser su rey.

Mosiah 29:2–3

El público manifiesta su deseo de que Aarón sea rey. Desafortunadamente, Aarón ya había partido en su misión.

Y aconteció que la voz del pueblo se expresó, diciendo:

“Deseamos que tu hijo Aarón sea nuestro rey y nuestro gobernante.”

Pero Aarón había subido a la tierra de Nefi, de modo que el rey no podía conferirle el reino; ni lo habría aceptado Aarón; ni ninguno de los otros hijos de Mosíah tampoco estaba dispuesto a asumir el reino.

Mosiah 29:4–36

Considerando alternativas, Mosíah redacta y publica un extenso ensayo recordándole a su pueblo el peligro de los reyes.

Por tanto, el rey Mosíah se comunicó otra vez con el pueblo; sí, aun les mandó un escrito, y estas fueron las palabras que se escribieron, y decían: Y muchas cosas más les escribió el rey Mosíah, haciéndoles ver todas las pruebas y tribulaciones de un rey justo; sí, todas las congojas del alma por su pueblo; y también todas las quejas del pueblo a su rey; y les explicó todo esto. Y les dijo que tales cosas no debían existir; sino que la carga debía estar sobre todo el pueblo, para que todo hombre llevara su parte. Y también les hizo ver todas las desventajas bajo las cuales se afanarían si los gobernaba un rey inicuo; sí, todas las iniquidades y abominaciones, y todas las guerras y contenciones, y derramamiento de sangre, y el hurto y la rapiña, y la comisión de fornicaciones y toda clase de iniquidades que no pueden ser enumeradas, diciéndoles que aquellas cosas no debían existir, que eran expresamente repugnantes a los mandamientos de Dios.

Mosiah 29:37–39

La gente está de acuerdo en que los reyes pueden ser un peligro para la sociedad, y en cambio, deciden que quieren jueces, para dar un trato justo a todos.
Y aconteció que después que el rey Mosíah hubo enviado estas palabras entre los del pueblo, estos quedaron convencidos de la verdad de sus palabras. Por tanto, abandonaron sus deseos de tener rey, y se sintieron ansiosos en extremo de que todo hombre tuviese igual oportunidad por toda la tierra; sí, y todo hombre expresó el deseo de estar dispuesto a responder por sus propios pecados. Aconteció, por tanto, que se reunieron en grupos por toda la tierra, para dar su parecer concerniente a quiénes habrían de ser sus jueces para juzgarlos de acuerdo con la ley que les había sido dada; y se alegraron en extremo a causa de la libertad que se les había concedido.

Mosiah 29:40

La aprobación hacia Mosíah se dispara.

Y aumentó el amor que sentían por Mosíah; sí, lo estimaban más que a cualquier otro hombre; porque no lo tenían por un tirano que buscaba ganancias, sí, ese lucro que corrompe el alma; porque él no les había exigido riquezas, ni se había deleitado en derramar sangre; sino que había establecido la paz en la tierra, y había concedido a su pueblo que se librara de toda clase de servidumbre; por tanto, lo estimaban, sí, extraordinariamente, en sumo grado.

Mosiah 29:41–42

La gente nombra jueces, y Alma es elegido como juez principal, además de sus responsabilidades como sumo sacerdote.

Y sucedió que nombraron jueces para que los gobernaran o juzgaran según la ley; y así lo hicieron en toda la tierra.

Y aconteció que Alma fue nombrado para ser el primer juez superior; y era también el sumo sacerdote, habiéndole conferido su padre el oficio, y habiéndole encargado todos los asuntos de la iglesia.

Mosiah 29:43–44

Alma es un juez justo y mantiene la paz.

Y ocurrió que Alma anduvo en los caminos del Señor, y guardó sus mandamientos, y juzgó con justicia; y hubo continua paz en la tierra.

Y así empezó el gobierno de los jueces en toda la tierra de Zarahemla, entre todo el pueblo que se llamaba nefitas; y Alma fue el primer juez superior.

Mosiah 29:45–47

El padre de Alma, Alma, muere a los 82 años; Mosiah muere a los 63 años—el gobierno de Zarahemla cambia oficialmente de una monarquía a un sistema judicial.

Y sucedió que falleció su padre, teniendo ya ochenta y dos años de edad, y habiendo vivido para cumplir los mandamientos de Dios. Y aconteció que Mosíah falleció también, en el trigésimotercer año de su reinado, a la edad de sesenta y tres años; y hacía por todo quinientos nueve años desde la ocasión en que Lehi salió de Jerusalén.

Y así terminó el reinado de los reyes sobre el pueblo de Nefi; y así llegaron a su fin los días de Alma, que fue el fundador de la iglesia de ellos.