Y aconteció que la voz del pueblo se expresó, diciendo:
“Deseamos que tu hijo Aarón sea nuestro rey y nuestro gobernante.”
Pero Aarón había subido a la tierra de Nefi, de modo que el rey no podía conferirle el reino; ni lo habría aceptado Aarón; ni ninguno de los otros hijos de Mosíah tampoco estaba dispuesto a asumir el reino.