Mas él les dijo:
He aquí, no es prudente que tengamos rey; porque así dice el Señor:
“No estimaréis a una carne más que a otra,
_ni un hombre se considerará mejor que otro;os digo pues, no conviene que tengáis rey.
Sin embargo, si fuera posible que siempre tuvieseis hombres justos por reyes, bien os sería tener rey. Mas recordad la iniquidad del rey Noé y sus sacerdotes; y yo mismo caí en la trampa e hice muchas cosas abominables a la vista del Señor, lo que me ocasionó angustioso arrepentimiento; no obstante, después de mucha tribulación, el Señor oyó mi clamor y contestó mis oraciones, y me ha hecho instrumento en sus manos para traer a tantos de vosotros al conocimiento de su verdad. Sin embargo, en esto no me glorío, porque soy indigno de gloriarme. Y ahora os digo, el rey Noé os ha oprimido, y habéis sido esclavos de él y de sus sacerdotes, y ellos os han conducido a la iniquidad; por tanto, fuisteis atados con las cadenas de la iniquidad. Y ahora bien, ya que habéis sido librados de estas ligaduras por el poder de Dios, sí, de las manos del rey Noé y su pueblo, y también de las ligaduras de la iniquidad, así deseo que os mantengáis firmes en esta libertad con que habéis sido libertados, y que no confiéis en ningún hombre para que sea rey sobre vosotros. Ni confiéis en nadie para que sea vuestro maestro ni vuestro ministro, a menos que sea un hombre de Dios, que ande en sus vías y guarde sus mandamientos.
Así instruyó Alma a su pueblo, a fin de que cada uno amara a su prójimo como a sí mismo, para que no hubiese contención entre ellos.