Y fueron llamados la iglesia de Dios, o la iglesia de Cristo, desde ese tiempo en adelante. Y aconteció que quienquiera que era bautizado por el poder y autoridad de Dios, era agregado a su iglesia. Y aconteció que Alma, teniendo autoridad de Dios, ordenó sacerdotes; sí, un sacerdote por cada cincuenta de ellos ordenó él para predicarles y para enseñarles en cuanto a las cosas pertenecientes al reino de Dios.
Y les mandó que no enseñaran nada, sino las cosas que él había enseñado, y que habían sido declaradas por boca de los santos profetas.
Y ahora bien, aconteció que todo esto se hizo en Mormón,
sí, al lado de las aguas de Mormón,
en el bosque inmediato a las aguas de Mormón;
sí, el paraje de Mormón,
las aguas de Mormón,
el bosque de Mormón, ¡cuán hermosos son a los ojos de aquellos que allí llegaron al conocimiento de su Redentor;
sí, y cuán benditos son, porque le cantarán alabanzas para siempre!
Y se hicieron estas cosas en las fronteras del país, para que no llegaran al conocimiento del rey.