Y sucedió que Amalickíah dio órdenes de que sus ejércitos avanzaran para ver qué le había sucedido al rey; y cuando llegaron al lugar y hallaron al rey tendido en su sangre, Amalickíah fingió estar lleno de ira, y dijo:
Quienquiera que haya amado al rey salga a perseguir a sus siervos para quitarles la vida.