Y así incitó sus corazones en contra de los nefitas, a tal grado que para fines del año decimonoveno del gobierno de los jueces, habiendo realizado sus designios hasta este punto, sí, habiendo sido nombrado rey de los lamanitas, también quiso reinar sobre toda la tierra, sí, sobre todos los que se hallaban en esa tierra, nefitas así como lamanitas. Había, por tanto, logrado su propósito, pues había endurecido el corazón de los lamanitas y cegado sus mentes, y los había incitado a la ira, a tal grado que había reunido una hueste numerosa para ir a la batalla en contra de los nefitas. Porque estaba resuelto, debido al crecido número de los de su pueblo, a subyugar a los nefitas y reducirlos al cautiverio.