Amalickíah y sus seguidores

Amalickíah Toma el Poder del Ejército Lamanita

Alma 47:1

Amalickíah llega a la Tierra de Nefi con sus seguidores, donde persuade al Rey de los Lamanitas para ir a la guerra contra los Nefitas.

Volvemos ahora, en nuestros anales, a Amalickíah y a los que huyeron con él al desierto; pues he aquí, él había tomado a los que lo habían seguido, y se fue a la tierra de Nefi entre los lamanitas, e incitó a los lamanitas a la ira contra el pueblo de Nefi, al grado de que el rey de los lamanitas expidió una proclamación por toda su tierra, entre todo su pueblo, de que se juntasen otra vez para ir a la lucha contra los nefitas.

Alma 47:2

Cuando los Lamanitas oyen acerca del llamado a la guerra, la mayoría tiene miedo de luchar y no desean unirse al ejército.

Y ocurrió que después que se hubo circulado la proclamación entre ellos, tuvieron gran temor; sí, temían disgustar al rey, y también temían ir a la lucha contra los nefitas, no fuera que les costara la vida. Y sucedió que no quisieron, o sea, la mayor parte de ellos no quiso obedecer las órdenes del rey.

Alma 47:5–7

Los lamanitas que no desean luchar saben que los militantes vienen tras ellos, por lo que eligen a un líder y se reúnen en el Monte Antipas, en un lugar llamado cerro Onida.

...al sitio que se llamaba Onida, porque allí habían huido todos los lamanitas; pues habían descubierto que el ejército se acercaba, y pensando que iba para destruirlos, huyeron, por tanto, a Onida, al lugar de las armas. Y habían nombrado a un hombre como rey y caudillo sobre ellos, habiendo fijado en sus mentes una firme resolución de que no los obligarían a ir contra los nefitas. Y sucedió que se habían reunido en la cima de la montaña que se llamaba Antipas, en preparación para la batalla.

Alma 47:3

El rey encarga a Amalickíah la tarea de obligar a aquellos que se resisten a luchar a ir a la guerra.

Y luego aconteció que el rey se encolerizó por motivo de su desobediencia; por tanto, dio a Amalickíah el mando de la parte de su ejército que fue obediente a sus órdenes, y le mandó que fuera y los obligara a tomar las armas.

Alma 47:4

Este es parte del perverso plan de Amalickíah para destronar al Rey de los Lamanitas.

Y he aquí, esto era lo que Amalickíah deseaba; pues siendo un hombre muy hábil para lo malo, ideó en su corazón un plan para destronar al rey de los lamanitas.

Alma 47:5,9

Amalickíah lleva a los lamanitas leales al rey al valle a los pies de monte Antipas, cerca del cerro Onida, donde se han reunido los lamanitas que están reacios a luchar.

Y ahora bien, había logrado el mando de esas partes de los lamanitas que estaban a favor del rey, y buscó granjearse la voluntad de aquellos que no eran obedientes; de modo que avanzó al sitio que se llamaba Onida, porque allí habían huido todos los lamanitas; ...


Y he aquí, hizo que su ejército plantara sus tiendas en el valle que se encontraba cerca del monte Antipas.

Alma 47:8

En lugar de atacar a los lamanitas pacíficos, Amalickíah elige engañarlos para que se unan a él.

Mas no era la intención de Amalickíah entrar en batalla con ellos de acuerdo con las órdenes del rey; sino que, he aquí, su designio era granjearse la buena voluntad de los ejércitos de los lamanitas, a fin de colocarse a la cabeza de ellos, y destronar al rey y apoderarse del reino.

Alma 47:10

Por la noche, Amalickíah envía un mensajero al líder de los lamanitas pacíficos, Lehonti, solicitando hablar con él.

Y aconteció que al llegar la noche envió una embajada secreta al monte Antipas, pidiendo al jefe de los que se hallaban sobre el monte, cuyo nombre era Lehonti, que bajara al pie de la montaña porque deseaba hablar con él.

Alma 47:11

Cuando Lehonti se niega a bajar, Amalickíah hace varios intentos más, pero Lehonti se niega a bajar en cada ocasión.

Y sucedió que cuando Lehonti recibió el mensaje, no se atrevió a bajar al pie de la montaña. Y ocurrió que Amalickíah le envió una segunda comunicación, solicitando que bajara. Y acaeció que Lehonti no quiso bajar; y Amalickíah envió por tercera vez.

Alma 47:12

Amalickíah sube personalmente al monte Antipas, se acerca al campamento de Lehonti y le pide a Lehonti que baje con un escolta armado.

Y aconteció que cuando vio que no podía conseguir que Lehonti bajara de la montaña, Amalickíah ascendió al monte casi hasta el campo de Lehonti; y envió por cuarta vez su comunicación a Lehonti, pidiéndole que bajara y que llevara a sus guardias consigo.

Alma 47:13

Amalickíah conspira con Lehonti, sugiriendo que las tropas de Lehonti bajen y rodeen a las tropas de Amalickíah provocando su rendición; Amalickíah entonces se convertiría en el segundo al mando.

Y sucedió que cuando Lehonti hubo descendido con sus guardias hasta donde estaba Amalickíah, este le propuso que bajara con su ejército durante la noche, y cercara en sus campamentos a aquellos sobre quienes el rey le había dado el mando, y que los entregaría en manos de Lehonti, si este lo nombraba a él (Amalickíah) jefe segundo de todo el ejército.

Alma 47:14

El plan se pone en marcha; por la mañana, los hombres de Amalickíah se despiertan para encontrarse rodeados por los hombres de Lehonti.

Y ocurrió que Lehonti bajó con sus hombres y cercaron a los hombres de Amalickíah; de modo que antes de despertar, al romper el día, estaban rodeados por los ejércitos de Lehonti.

Alma 47:15

Los hombres de Lehonti le ruegan a Amalickíah que les permita rendirse pacíficamente.

Y aconteció que cuando se vieron cercados, le suplicaron a Amalickíah que les permitiera unirse a sus hermanos para que no fuesen destruidos. Y esto era precisamente lo que Amalickíah deseaba.

Alma 47:16

Amalickíah permite que sus hombres se rindan al ejército de Lehonti; su conspiración para ascender al poder está teniendo éxito.

Y acaeció que entregó a sus hombres, contrario a las órdenes del rey. Y esto era lo que procuraba Amalickíah, para realizar su proyecto de destronar al rey.

Alma 47:17–18

Con los dos ejércitos unidos y Amalickíah como segundo en comando, Amalickíah hace que su siervo envenene a Lehonti poco a poco; Lehonti muere.

Ahora bien, era costumbre de los lamanitas, si mataban a su caudillo principal, nombrar al jefe segundo en su lugar. Y sucedió que Amalickíah hizo que uno de sus siervos administrase veneno a Lehonti, poco a poco, hasta que murió.

Alma 47:19

Con la muerte de Lehonti, Amalickíah se convierte en el líder de los ejércitos unificados.

Y cuando murió Lehonti, los lamanitas nombraron a Amalickíah como su jefe y comandante general.