La misión de los Hijos de Mosiah con los Lamanitas

Abish y los espectadores

Alma 19:17

Con toda la familia real postrada en el suelo, Abish sale corriendo y le dice a todo el que encuentra.

de modo que se había convertido al Señor, y nunca lo había dado a conocer. Por tanto, cuando vio que todos los siervos de Lamoni habían caído a tierra, y que también su ama, la reina, y el rey y Ammón se hallaban caídos en el suelo, supo que era el poder de Dios, y pensando que esa oportunidad de hacer saber a la gente lo que había sucedido entre ellos, y que el contemplar aquella escena los haría creer en el poder de Dios, corrió, pues, de casa en casa, haciéndolo saber al pueblo.

Alma 19:18

Se reúne una multitud en la casa del rey y ve a todos tendidos en el suelo.

Y empezaron a juntarse en la casa del rey. Y vino una multitud, y para su asombro, vieron caídos en tierra al rey y a la reina y sus siervos; y todos yacían allí como si estuvieran muertos; y también vieron a Ammón, y he aquí, era nefita.

Alma 19:19–21

Algunos espectadores especulan que un mal había poseído a todos porque se permitió que Ammon se quedara, mientras otros dicen que es un castigo por las órdenes de ejecución emitidas anteriormente por el rey.

Y comenzó la gente a murmurar entre sí, diciendo algunos que era un gran mal que había caído sobre ellos o sobre el rey y su casa, porque él había permitido que el nefita permaneciera en la tierra. Mas otros los reprendieron diciendo: El rey ha traído este mal sobre su casa porque mató a sus siervos cuyos rebaños habían sido dispersados en las aguas de Sebús. Y también los reprendieron aquellos hombres que habían estado en las aguas de Sebús y habían esparcido los rebaños que pertenecían al rey; porque estaban enfurecidos con Ammón a causa del número de sus hermanos que él había matado en las aguas de Sebús, mientras defendía los rebaños del rey.

Alma 19:22–24

El hermano del hombre asesinado por Amón estaba entre ellos. Él ve a Amón, y buscando venganza, desenvaina su espada, y de repente, para temor de todos los presentes, él cae muerto antes de poder atacar.

Y uno de ellos, cuyo hermano había caído por la espada de Ammón, enojado en extremo con este, sacó su espada y avanzó para dejarla caer sobre Ammón, a fin de matarlo; y al levantar la espada para herirlo, he aquí, cayó muerto.

Así vemos que a Ammón no se le podía matar, porque el Señor había dicho a Mosíah, su padre: Lo protegeré, y será hecho con él según tu fe; por tanto, Mosíah lo encomendó al Señor.

Y sucedió que cuando la multitud vio que el hombre que levantó la espada para matar a Ammón había caído muerto, el terror se apoderó de ellos, y no se atrevieron a extender la mano para tocarlo, ni a ninguno de aquellos que habían caído; y empezaron a maravillarse nuevamente entre sí acerca de cuál sería la causa de ese gran poder, o qué significarían todas aquellas cosas.

Alma 19:25

La gente está de acuerdo en que Ammon fue enviado por el Gran Espíritu.

Y aconteció que hubo muchos entre ellos que dijeron que Ammón era el Gran Espíritu, y otros decían que lo había enviado el Gran Espíritu;

Alma 19:26–28

Otros discrepan, afirmando que Ammon es un monstruo nefito, enviado para atormentar a Los lamanitas debido a sus maldades.

pero otros los reprendían a todos, diciendo que era un monstruo enviado por los nefitas para atormentarlos. Y había algunos que decían que el Gran Espíritu había enviado a Ammón para afligirlos por causa de sus iniquidades; y que era el Gran Espíritu que siempre había atendido a los nefitas, que siempre los había librado de sus manos; y decían que ese Gran Espíritu era el que había destruido a tantos de sus hermanos, los lamanitas. Y así la contención entre ellos empezó a ser sumamente acalorada.