Y cuando hubieron jurado por todo lo que nuestro Señor y Salvador Jesucristo les había prohibido, que irían contra sus enemigos para combatir y vengar la sangre de sus hermanos, he aquí, la voz del Señor vino a mí, diciendo:
”Mía es la venganza, y yo pagaré;
_y porque este pueblo no se arrepintió después que lo hube librado, he aquí, será destruido de sobre la faz de la tierra.”