Y ocurrió que no había contenciones en la tierra, a causa del amor de Dios que moraba en el corazón del pueblo. Y no había envidias, ni contiendas, ni tumultos, ni fornicaciones, ni mentiras, ni asesinatos, ni lascivias de ninguna especie; y ciertamente no podía haber un pueblo más dichoso entre todos los que habían sido creados por la mano de Dios. No había ladrones, ni asesinos, ni lamanitas, ni ninguna especie de -itas, sino que eran uno, [i]1945[/i] hijos de Cristo y herederos del reino de Dios.