Y se fortificaron contra sus enemigos; y moraron en una región y como un solo grupo; y temieron las palabras que Laconeo había pronunciado, al grado de que se arrepintieron de todos sus pecados, y elevaban sus oraciones al Señor su Dios para que los librara en la ocasión en que sus enemigos vinieran a la batalla contra ellos. Y estaban sumamente afligidos a causa de sus enemigos. Y Gidgiddoni mandó que hicieran armas de guerra de toda clase, y que se fortalecieran con armadura, y con escudos y con broqueles, según sus instrucciones.