Y sucedió que prorrumpieron unánimes en cantos y alabanzas a su Dios, por el gran beneficio que les había otorgado, guardándolos de caer en las manos de sus enemigos. Sí, y clamaron:
¡Hosanna al Más Alto Dios!
Y dieron voces, diciendo:
¡Bendito sea el nombre del Señor Dios Todopoderoso,
_el Más Alto Dios!
Y sus corazones rebosaron de alegría, hasta el derramamiento de muchas lágrimas, por razón de la inmensa bondad de Dios en librarlos de las manos de sus enemigos; y sabían que había sido por su arrepentimiento y humildad que habían sido librados de una destrucción eterna.