El Período de Gadiantón

El rechazo y la incredulidad

Helaman 16:10–12

El tiempo pasa, y la mayoría de los nefitas continúan viviendo en pecado.

Y así concluyó también el año ochenta y siete del gobierno de los jueces, permaneciendo la mayoría del pueblo en su orgullo e iniquidad, y la menor parte andando con más circunspección ante Dios. Y estas fueron las condiciones que prevalecieron también en el año ochenta y ocho del gobierno de los jueces. Y en el año ochenta y nueve del gobierno de los jueces hubo muy poco cambio en los asuntos del pueblo, salvo que la gente empezó a obstinarse más en la iniquidad, y a cometer más y más de aquello que era contrario a los mandamientos de Dios.

Helaman 16:13–14

Aparecen muchas señales y prodigios, en cumplimiento de la profecía.

Pero aconteció que en el año noventa del gobierno de los jueces, se manifestaron grandes señales y prodigios al pueblo; y empezaron a cumplirse las palabras de los profetas. Y se aparecieron ángeles a los hombres, a hombres sabios, y les declararon buenas nuevas de gran gozo; de modo que en este año empezaron a cumplirse las Escrituras.

Helaman 16:15–16

Los no creyentes atribuyen las profecías cumplidas a la suerte y la coincidencia.

No obstante, el pueblo empezó a endurecer su corazón, todos salvo la parte más creyente de ellos, tanto entre los nefitas como entre los lamanitas, y empezaron a confiar en su propia fuerza y en su propia sabiduría, diciendo:

Algunas cosas, de entre tantas, pudieron haber adivinado acertadamente;
mas he aquí,
sabemos que todas estas obras grandes y maravillosas de que se ha hablado no pueden suceder.

Helaman 16:17–21

Los no creyentes argumentan que las profecías mesiánicas no son razonables y se preguntan por qué Jesús no vendrá y se aparecerá también a ellos.

Y empezaron a raciocinar y a disputar entre sí, diciendo:

“No es razonable que venga tal ser como un Cristo; si así es, y si fuere el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, como se ha dicho, ¿por qué no se nos ha de manifestar a nosotros así como a aquellos que estén en Jerusalén? Sí, ¿por qué no se ha de mostrar en esta tierra, así como en la tierra de Jerusalén? Mas he aquí, nosotros sabemos que esta es una inicua tradición que nos han transmitido nuestros padres, para hacernos creer en una cosa grande y maravillosa que ha de acontecer, pero no entre nosotros, sino en una tierra que se halla muy lejana, tierra que no conocemos; por tanto, pueden mantenernos en la ignorancia, porque no podemos dar fe con nuestros propios ojos de que son verdaderas.

Y ellos, por medio de la astucia y misteriosos artificios del maligno, obrarán algún gran misterio que nosotros no podemos comprender, el cual nos sujetará para que seamos siervos de sus palabras y siervos de ellos también, puesto que dependemos de ellos para que nos enseñen la palabra; y así nos conservarán en la ignorancia todos los días de nuestra vida si nos sometemos a ellos.”

Helaman 16:22–25

A pesar de los continuos señales y maravillas, muchas personas aún permanecen en un estado de incredulidad y maldad.

Y muchas más cosas insensatas y vanas se imaginaron en sus corazones; y se hallaban muy agitados porque Satanás los incitaba continuamente a cometer iniquidades; sí, anduvo sembrando rumores y contenciones sobre toda la faz de la tierra, a fin de endurecer el corazón de la gente contra lo que era bueno y contra lo que estaba por venir. Y a pesar de las señales y los prodigios que se realizaban entre los del pueblo del Señor, y los muchos milagros que obraban, Satanás logró gran poder sobre el corazón del pueblo en toda la faz de la tierra. Y así concluyó el año noventa del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi. Y así terminó el libro de Helamán, de acuerdo con los anales de Helamán y sus hijos.