No obstante, el pueblo empezó a endurecer su corazón, todos salvo la parte más creyente de ellos, tanto entre los nefitas como entre los lamanitas, y empezaron a confiar en su propia fuerza y en su propia sabiduría, diciendo:
Algunas cosas, de entre tantas, pudieron haber adivinado acertadamente;
_mas he aquí,
_sabemos que todas estas obras grandes y maravillosas de que se ha hablado no pueden suceder.