He aquí, yo y los hijos que el Señor me ha dado
_somos a Israel por señales y presagios
_de parte del Señor de los Ejércitos,
_que habita en el monte de Sion.
Y cuando os dijeren:
_Preguntad a los evocadores,
_y a los adivinos que atisban y hablan entre dientes:
_¿No debe un pueblo consultar a su Dios
_para que los vivos oigan de los muertos?
¡A la ley y al testimonio!
_Y si no hablaren conforme a esta palabra,
_es porque no hay luz en ellos.
Y pasarán por la tierra, duramente acosados y hambrientos;
_y acontecerá que cuando tengan hambre,
_se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios,
_y alzarán la vista hacia arriba.
Y mirarán hacia la tierra, y contemplarán tribulación y tinieblas, obscuridad de angustia;
_y serán expulsados a las tinieblas.
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