El Señor envió su palabra a Jacob, y cayó en Israel. Y la sabrá todo el pueblo, hasta Efraín y los habitantes de Samaria, que con soberbia y altivez de corazón dicen: Los ladrillos han caído, mas construiremos con piedra labrada; derribados han sido los sicómoros, mas los repondremos con cedros. Por lo tanto, el Señor dispondrá a los adversarios de Rezín contra él, y juntará a sus enemigos; los sirios por delante y los filisteos por detrás, y a boca llena devorarán a Israel. Con todo esto, no se ha mitigado su ira, sino que su mano aún está extendida.