Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad la tierra abajo;
_porque los cielos se desvanecerán como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir; y de igual manera perecerán sus moradores.
Pero mi salvación será para siempre,
_y mi justicia no será abrogada.
Oídme, los que conocéis la rectitud,
_pueblo en cuyo corazón he escrito mi ley:
_No temáis la afrenta del hombre,
_ni tengáis miedo de sus ultrajes.
Porque como a vestidura los comerá la polilla,
_como a la lana los consumirá el gusano.
Pero mi justicia permanecerá para siempre,
_y mi salvación de generación en generación.