¡Despierta, despierta; vístete de poder,
_oh brazo del Señor!
_Despierta como en los días antiguos.
¿No eres tú el que cortó a Rahab e hirió al dragón?
¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo;
_quien tornó las profundidades del mar en camino,
_para que pasaran los redimidos?
Por tanto, los redimidos del Señor volverán e irán a Sion cantando;
_y perpetuo gozo y santidad habrá sobre sus cabezas;
_alegría y regocijo alcanzarán,
_y huirán el dolor y el llanto.