Yo soy aquel; sí, yo soy el que os consuela.
He aquí, ¿quién eres tú para temer al hombre, que es mortal,
_y al hijo del hombre, que será como el heno?
¿Y para olvidar al Señor tu Hacedor,
_que extendió los cielos y fundó la tierra;
_y temer continuamente todos los días a causa del furor del opresor,
_como si estuviera presto para destruir?
¿Y en dónde está el furor del opresor?
_El cautivo desterrado se da prisa para ser suelto,
_para que no muera en la celda,
_ni le falte su pan.
Pero yo soy el Señor tu Dios, cuyas olas se embravecieron;
_el Señor de los Ejércitos es mi nombre.
Y en tu boca he puesto mis palabras,
_y con la sombra de mi mano te cubrí,
_para yo extender los cielos,
_y fundar los cimientos de la tierra,
_y decir a Sion: He aquí, tú eres mi pueblo.