¡Oh, cuán grande es la santidad de nuestro Dios!
Pues él sabe todas las cosas, y no existe nada sin que él lo sepa.
Y viene al mundo para salvar a todos los hombres, si estos escuchan su voz; porque he aquí, él sufre los dolores de todos los hombres, sí, los dolores de toda criatura viviente, tanto hombres como mujeres y niños, que pertenecen a la familia de Adán.