Mas ¡ay de los ricos, aquellos que son ricos según las cosas del mundo!
Pues porque son ricos desprecian a los pobres,
_y persiguen a los mansos,
_y sus corazones están en sus tesoros;
_por tanto, su tesoro es su dios.
Y he aquí, su tesoro perecerá con ellos también.
¡Ay de los sordos que no quieren oír!,
_porque perecerán.
¡Ay de los ciegos que no quieren ver!,
_porque perecerán también.
¡Ay de los incircuncisos de corazón!,
_porque el conocimiento de sus iniquidades los herirá en el postrer día.
¡Ay del embustero!,
_porque será arrojado al infierno.
¡Ay del asesino que mata intencionalmente!,
_porque morirá.
¡Ay de los que cometen fornicaciones!,
_porque serán arrojados al infierno.
Sí, ¡ay de aquellos que adoran ídolos!,
_porque el diablo de todos los diablos se deleita en ellos.
Y en fin, ¡ay de todos aquellos que mueren en sus pecados!,
_porque volverán a Dios,
_y verán su rostro y quedarán en sus pecados.