Entonces la ofrenda de Judá y de Jerusalén será grata al Señor, como en los días antiguos, y como en años anteriores. Y yo me acercaré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros, y los adúlteros, y contra los que juran en falso, y contra los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y agravian al extranjero, y no me temen, dice el Señor de los Ejércitos.