Y ahora bien, esto me complació a mí, Jacob, porque lo había pedido a mi Padre que estaba en el cielo; pues él había oído mi clamor y contestado mi oración. Y sucedió que la paz y el amor de Dios nuevamente se restablecieron entre el pueblo; y escudriñaron las Escrituras; y no hicieron más caso de las palabras de este hombre inicuo.