Y también Jacob y José, siendo jóvenes todavía, y teniendo necesidad de mucho sostén, se acongojaron a causa de las aflicciones de su madre; y ni mi esposa con sus lágrimas y súplicas, ni tampoco mis hijos, [i]2697[/i] lograron ablandar el corazón de mis hermanos y conseguir que éstos me soltaran.