Lehitas en Jerusalén y Arabia

Salida hacia la tierra prometida

1 Nefi 18:8

La nave se hace a la mar en el Océano Índico.

Y aconteció que después que todos hubimos entrado en el barco, y llevado con nosotros nuestras provisiones y las cosas que se nos habí a mandado, nos hicimos a la mar; y fuimos impelidos por el viento hacia la tierra prometida.

1 Nefi 18:9–10

Después de varios días, algunos de los pasajeros se vuelven irreverentes y tienen comportamientos inapropiados; Ellos comienzan a rebelarse en contra de Nefi, que les amonestó a comportarse correctamente.

Y después de haber sido impelidos por el viento por el espacio de muchos días, he aquí, mis hermanos y los hijos de Ismael, y también sus esposas, empezaron a holgarse, de tal manera que comenzaron a bailar, y a cantar, y a hablar groseramente, sí, al grado de olvidarse del poder mediante el cual habían sido conducidos hasta allí; sí, se entregaron a una rudeza desmedida. Y yo, Nefi, empecé a temer en extremo, no fuese que el Señor se enojara con nosotros, y nos hiriera por nuestras iniquidades, y fuésemos hundidos en las profundidades del mar. Por tanto, yo, Nefi, empecé a hablarles seriamente; pero he aquí, se irritaron contra mí, diciendo: No queremos que nuestro hermano menor nos gobierne.

1 Nefi 18:11–12

Lamán y Lemuel atacan a Nefi, y le atan. La Liahona deja de funcionar.

Y aconteció que Lamán y Lemuel me tomaron y me ataron con unas cuerdas, y me maltrataron mucho; no obstante, el Señor lo permitió a fin de mostrar su poder para dar cumplimiento a sus palabras que había hablado con respecto a los malvados. Y aconteció que después que me hubieron atado al grado de no poder moverme, la brújula que el Señor había preparado para nosotros cesó de funcionar.

1 Nefi 18:13

Se desató una gran tempestad, y nadie sabe qué dirección tomar.

Por tanto, no supieron por dónde habían de dirigir el barco, y en esto se desató una fuerte tempestad, sí, una tempestad fuerte y terrible, y fuimos impulsados hacia atrás sobre las aguas durante tres días; y empezaron a temer en gran manera que fueran a ahogarse en el mar. Sin embargo, no me desataban.

1 Nefi 18:17–18

Lehi y Sariah se encuentran afligidos y exasperados por el comportamiento de sus hijos.

Ahora bien, mi padre Lehi les había dicho muchas cosas, y también a los hijos de Ismael; pero he aquí que ellos proferían muchas amenazas a cualquiera que hablara en mi favor; y siendo mis padres de una edad muy avanzada, y habiendo padecido mucha aflicción a causa de sus hijos, cayeron enfermos, sí, aun tuvieron que guardar cama. Y a causa de su dolor y mucha pena, y la iniquidad de mis hermanos, llegaron casi al punto de ser llevados de esta vida para volver a su Dios; sí, sus cabellos blancos estaban a punto de ser depositados en el polvo; sí, hasta estuvieron a punto de ser sepultados con dolor en las aguas.

1 Nefi 18:19

Jacob y José se sienten mal a causa de las aflicciones de su madre; La esposa de Nefi suplica para que soltaran a su esposo.

Y también Jacob y José, siendo jóvenes todavía, y teniendo necesidad de mucho sostén, se acongojaron a causa de las aflicciones de su madre; y ni mi esposa con sus lágrimas y súplicas, ni tampoco mis hijos, lograron ablandar el corazón de mis hermanos y conseguir que éstos me soltaran.

1 Nefi 18:14–15,20

La tormenta dura cuatro días; Lamán y Lemuel finalmente se dan cuenta de que el juicio de Dios viene sobre ellos, entonces liberan a Nefi.

Y al cuarto día de haber sido impelidos hacia atrás, la tempestad comenzó a empeorar. Y sucedió que estábamos a punto de ser tragados en las profundidades del mar. Y después que hubimos sido arrojados hacia atrás sobre las aguas durante cuatro días, mis hermanos empezaron a ver que los juicios de Dios estaban sobre ellos, y que tendrían que perecer a menos que se arrepintieran de sus iniquidades. Por tanto, se llegaron a mí y me desataron las ligaduras de las muñecas, y he aquí, éstas estaban sumamente hinchadas; y también se me habían hinchado mucho los tobillos, y el dolor era grande. Y no había nada sino el poder de Dios, que amenazaba destruirlos, que ablandara sus corazones; así que, cuando se vieron próximos a ser sepultados en las profundidades del mar, se arrepintieron de lo que habían hecho conmigo, tanto así que me desataron.

1 Nefi 18:16

Nefi alaba a Dios, a pesar de sus dificultades.

No obstante, acudía a mi Dios y lo alababa todo el día; y no murmuré contra el Señor a causa de mis aflicciones.

1 Nefi 18:21–22

La Liahona funciona de nuevo, y Nefi guía la nave hacia la tierra prometida.

Y aconteció que después que me hubieron soltado, he aquí, tomé la brújula, y funcionó conforme a mis deseos. Y ocurrió que oré al Señor; y después de haber orado, los vientos cesaron, y la tempestad se aplacó, y hubo gran calma. Y sucedió que yo, Nefi, dirigí el barco de manera que navegamos de nuevo hacia la tierra prometida.

1 Nefi 18:23

Después de muchos días, llegan a la tierra prometida.

Y ocurrió que después que hubimos navegado por el espacio de muchos días, llegamos a la tierra prometida; y avanzamos sobre la tierra, y plantamos nuestras tiendas; y la llamamos la tierra prometida.