Y aconteció que el Señor me habló, diciendo: Bendito eres tú, Nefi, a causa de tu fe, porque me has buscado diligentemente con humildad de corazón. Y según guardéis mis mandamientos, prosperaréis y seréis conducidos a una tierra de promisión, sí, a una tierra que yo he preparado para vosotros, una tierra escogida sobre todas las demás. Y según se rebelen tus hermanos contra ti, serán separados de la presencia del Señor. Y según tú guardes mis mandamientos, serás puesto por gobernante y maestro sobre tus hermanos. Porque he aquí, el día en que se rebelaren contra mí, yo los maldeciré con penosa maldición, y no tendrán ningún poder sobre tu posteridad, a menos que ella también se rebelare contra mí. Y si tu posteridad se rebelare contra mí, ellos les serán por azote a tus descendientes, para estimularlos a que se acuerden de mí.