Lehitas en Jerusalén y Arabia

El entendimiento y respuesta de Nefi

1 Nefi 10:17–22

Nefi desea comprender mejor lo que había dicho y visto su padre acerca de Jesucristo y su evangelio.

Y aconteció que después que yo, Nefi, hube oído todas las palabras de mi padre concernientes a las cosas que había visto en su visión, y también las cosas que habló por el poder del Espíritu Santo, poder que recibió por la fe que tenía en el Hijo de Dios —y el Hijo de Dios era el Mesías que habría de venir— yo, Nefi, sentí deseos de que también yo viera, oyera y supiera de estas cosas, por el poder del Espíritu Santo, que es el don de Dios para todos aquellos que lo buscan diligentemente, tanto en tiempos pasados como en el tiempo en que se manifieste él mismo a los hijos de los hombres. Porque él es siempre el mismo ayer, hoy y para siempre; y la vía ha sido preparada para todos los hombres desde la fundación del mundo, si es que se arrepienten y vienen a él. Porque el que con diligencia busca, hallará; y los misterios de Dios le serán descubiertos por el poder del Espíritu Santo, lo mismo en estos días como en tiempos pasados, y lo mismo en tiempos pasados como en los venideros; por tanto, la vía del Señor es un giro eterno. Recuerda, pues, oh hombre, que por todos tus hechos serás traído a juicio. Por lo que, si habéis procurado hacer lo malo en los días de vuestra probación, entonces os halláis impuros ante el tribunal de Dios; y ninguna cosa impura puede morar con Dios; así que, debéis ser desechados para siempre. Y el Espíritu Santo me da autoridad para que declare estas cosas y no las retenga.

1 Nefi 11:1

Nefi reflexiona sobre las palabras de Lehi.

Pues sucedió que después que hube deseado conocer las cosas que mi padre había visto, y creyendo que el Señor podía hacérmelas saber, mientras estaba yo sentado reflexionando sobre esto, fui arrebatado en el Espíritu del Señor, sí, hasta una montaña extremadamente alta que nunca antes había visto, y sobre la cual nunca había puesto mis pies.

1 Nefi 15:1–4

Después de la visión, Nefi va a la tienda de Lehi, donde encuentra a Lamán y Lemuel estaban discutiendo acerca del significado de las palabras de su padre.

Y ocurrió que después que yo, Nefi, hube sido arrebatado en el espíritu, y hube visto todas estas cosas, volví a la tienda de mi padre. Y sucedió que vi a mis hermanos, y estaban disputando entre sí concerniente a las cosas que mi padre les había hablado. Porque verdaderamente les habló muchas grandes cosas que eran difíciles de comprender, a menos que uno recurriera al Señor; y como eran duros de corazón, no acudían al Señor como debían. Y yo, Nefi, estaba apesadumbrado por la dureza de sus corazones, como también a causa de las cosas que yo había visto, las cuales sabía que inevitablemente habrían de suceder, debido a la gran iniquidad de los hijos de los hombres.

1 Nefi 15:5–6

Nefi, todavía profundamente sacudido por el contenido de su visión, toma un momento para ordenar sus pensamientos y reagruparse.

Y aconteció que me sentí abatido por causa de mis aflicciones, porque las consideraba mayores que cualquier otra cosa, por motivo de la destrucción de mi pueblo, porque yo había visto su caída. Y aconteció que después de haber recobrado la fuerza, hablé a mis hermanos, deseando saber la causa de sus disputas.

1 Nefi 15:7–8

Lamán y Lemuel le dicen a Nefi que no entienden lo que Lehi habia hablado cuando se refirió a las ramas de olivo. Nefi les pregunta si han orado por ello.

Y dijeron: He aquí, no podemos comprender las palabras que nuestro padre ha hablado concernientes a las ramas naturales del olivo, y también con respecto a los gentiles. Y les dije: ¿Habéis preguntado al Señor?

1 Nefi 15:9

Ellos responden que no.

Y me contestaron: No, porque el Señor no nos da a conocer tales cosas a nosotros.

1 Nefi 15:10–11

Nefi les reprende y les dice que las respuestas están a la espera de ellos, pero deben orar para recibirlas.

He aquí, les dije: ¿Cómo es que no guardáis los mandamientos del Señor? ¿Cómo es que queréis perecer a causa de la dureza de vuestros corazones? ¿No recordáis las cosas que el Señor ha dicho: Si no endurecéis vuestros corazones, y me pedís con fe, creyendo que recibiréis, guardando diligentemente mis mandamientos, de seguro os serán manifestadas estas cosas?

1 Nefi 15:12–20

Nefi procede a dar una explicación detallada de la metáfora de la rama de olivo; explica el proceso del esparcimiento y el recogimiento del pueblo del pacto de Dios.

He aquí, os digo que la casa de Israel fue comparada a un olivo por el Espíritu del Señor que estaba en nuestro padre; y he aquí, ¿no hemos sido desgajados de la casa de Israel? ¿No somos nosotros una rama de la casa de Israel? Ahora bien, lo que nuestro padre quiere decir concerniente al injerto de las ramas naturales, por medio de la plenitud de los gentiles, es que en los días postreros, cuando nuestros descendientes hayan degenerado en la incredulidad, sí, por el espacio de muchos años, y muchas generaciones después que el Mesías sea manifestado en la carne a los hijos de los hombres, entonces la plenitud del evangelio del Mesías vendrá a los gentiles; y de los gentiles vendrá al resto de nuestra posteridad. Y en aquel día el resto de los de nuestra posteridad sabrán que son de la casa de Israel, y que son el pueblo del convenio del Señor; y entonces sabrán y llegarán al conocimiento de sus antepasados, y también al conocimiento del evangelio de su Redentor, que él ministró a sus padres. Por tanto, llegarán al conocimiento de su Redentor y de los principios exactos de su doctrina, para que sepan cómo venir a él y ser salvos. Y entonces, ¿no se regocijarán en aquel día, y alabarán a su eterno Dios, su roca y su salvación? Sí, ¿no recibirán en aquel día la fuerza y nutrición de la verdadera vid? Sí, ¿no vendrán al verdadero rebaño de Dios? He aquí, os digo que sí; se hará memoria de ellos otra vez entre la casa de Israel; y siendo una rama natural del olivo, serán injertados en el olivo verdadero. Y esto es lo que nuestro padre quiere decir; y nos da a entender que no sucederá sino hasta después que los hayan dispersado los gentiles; y se refiere a que se llevará a cabo por medio de los gentiles, a fin de que el Señor manifieste a éstos su poder, precisamente porque será rechazado por los judíos, o sea, por los de la casa de Israel. Por tanto, nuestro padre no ha hablado solamente de nuestra posteridad, sino también de toda la casa de Israel, indicando el convenio que se ha de cumplir en los postreros días, convenio que el Señor hizo con nuestro padre Abraham, diciendo: En tu posteridad serán benditas todas las familias de la tierra. Y aconteció que yo, Nefi, les hablé mucho respecto de estas cosas; sí, les hablé concerniente a la restauración de los judíos en los postreros días. Y les repetí las palabras de Isaías, quien se refirió a la restauración de los judíos, o sea, de la casa de Israel; y que después que fuesen restaurados, no volverían a ser confundidos ni esparcidos otra vez. Y sucedió que hablé muchas palabras a mis hermanos, de modo que se tranquilizaron y se humillaron ante el Señor.

1 Nefi 15:20

Lamán y Lemuel, aparentemente impresionados, están satisfechos con la explicación de Nefi.

Y les repetí las palabras de Isaías, quien se refirió a la restauración de los judíos, o sea, de la casa de Israel; y que después que fuesen restaurados, no volverían a ser confundidos ni esparcidos otra vez. Y sucedió que hablé muchas palabras a mis hermanos, de modo que se tranquilizaron y se humillaron ante el Señor.

1 Nefi 15:21–36

Lamán y Lemuel luego van a preguntar a Nefi lo que significa el sueño de Lehi; Nefi explica, y lo discuten.

Y aconteció que de nuevo me hablaron, diciendo: ¿Qué significa esta cosa que nuestro padre vio en un sueño? ¿Qué significado tiene el árbol que vio? Y yo les dije: Era una representación del árbol de la vida. Y me dijeron: ¿Qué significa la barra de hierro, que nuestro padre vio, que conducía al árbol? Y les dije que era la palabra de Dios; y que quienes escucharan la palabra de Dios y se aferraran a ella, no perecerían jamás; ni los vencerían las tentaciones ni los ardientes dardos del adversario para cegarlos y llevarlos hasta la destrucción. Por tanto, yo, Nefi, los exhorté a que escucharan la palabra del Señor; sí, les exhorté con todas las energías de mi alma y con toda la facultad que poseía, a que obedecieran la palabra de Dios y se acordaran siempre de guardar sus mandamientos en todas las cosas. Y me dijeron: ¿Qué significa el río de agua que nuestro padre vio? Y me preguntaron: ¿Significa esto el tormento del cuerpo en los días de probación, o significa el estado final del alma, después de la muerte del cuerpo temporal, o se refiere a las cosas que son temporales?


1 Nefi 16:1–3

Al oír las interpretaciones contundentes de Nefi , Laman y Lemuel dicen que es más de lo que pueden manejar-Nefi se da cuenta de que es difícil para las personas culpables de aceptar la verdad .

Y aconteció que después que yo, Nefi, hube terminado de hablar a mis hermanos, he aquí, ellos me dijeron: Tú nos has declarado cosas duras, más de lo que podemos aguantar. Y sucedió que les dije que yo sabía que había hablado palabras duras contra los inicuos, según la verdad; y a los justos he justificado, y testificado que ellos habrían de ser enaltecidos en el postrer día; por tanto, los culpables hallan la verdad dura, porque los hiere hasta el centro. Ahora bien, mis hermanos, si vosotros fuerais justos y desearais escuchar la verdad y prestarle atención, a fin de andar rectamente delante de Dios, no murmuraríais por causa de la verdad, ni diríais: Tú hablas cosas duras en contra de nosotros.

1 Nefi 16:4–5

Nefi aconseja a sus hermanos a ser diligentes; están de acuerdo, y Nefi tiene mucha esperanza para ellos.

Y aconteció que yo, Nefi, exhorté a mis hermanos con toda diligencia a guardar los mandamientos del Señor. Y sucedió que se humillaron ante el Señor, de tal modo que sentí gozo y grandes esperanzas de que anduvieran por las sendas de la rectitud.