Y quisiera exhortaros, mis amados hermanos, a que tengáis presente que toda buena dádiva viene de Cristo.
Y quisiera exhortaros, mis amados hermanos, a que recordéis que él es el mismo ayer, hoy y para siempre,
_y que todos estos dones de que he hablado, que son espirituales, jamás cesarán, mientras permanezca el mundo,
_sino por la incredulidad de los hijos de los hombres.