He aquí, hermanos míos, ¿no habéis leído que Dios dio poder a un hombre, sí, a Moisés, para herir las aguas del mar Rojo, y se dividieron a un lado y a otro, de tal modo que los israelitas, que fueron nuestros padres, pasaron por tierra seca, y las aguas volvieron sobre los ejércitos de los egipcios y se los tragaron? Y he aquí, si Dios dio a este hombre tanto poder, ¿por qué, pues, disputáis entre vosotros, y decís que él no me ha dado poder para saber acerca de los juicios que caerán sobre vosotros si no os arrepentís?