Y sucedió que cuando Nefi vio que el pueblo se había arrepentido, y se había humillado y vestido de cilicio, clamó otra vez al Señor, diciendo:
Oh Señor, he aquí, este pueblo se arrepiente; y ha exterminado de entre ellos la banda de Gadiantón, de modo que ha desaparecido; y han escondido sus planes secretos en la tierra.
Y ahora, oh Señor, apártese de ellos tu ira a causa de su humildad, y apacígüese tu enojo con la destrucción de esos hombres inicuos que ya has talado.
¡Oh Señor, desvía tu ira, sí, tu ardiente ira, y haz que cese esta hambre en esta tierra!
¡Oh Señor, escúchame y concede que sea hecho según mis palabras, y envía lluvia sobre la faz de la tierra para que produzca su fruto, y su grano en la época del grano!
Oh Señor, tú escuchaste mis palabras cuando dije: Haya hambre, para que cese la destrucción por la espada. Y sé que también en esta ocasión escucharás mis palabras, porque dijiste: Si este pueblo se arrepiente, lo perdonaré.
Sí, ¡oh Señor!, tú ves que se han arrepentido a causa del hambre y la peste y la destrucción que les han sobrevenido.
Y ahora, oh Señor, ¿no apartarás tu ira y probarás otra vez si te servirán?
Y si así fuere, oh Señor, puedes bendecirlos de acuerdo con tus palabras que has hablado.