Y he aquí, el pueblo se regocijó y glorificó a Dios, y se llenó de alegría toda la faz de la tierra; y no intentaron más destruir a Nefi, sino que lo estimaron como un gran profeta y varón de Dios, que tenía gran poder y autoridad que Dios le había dado. Y he aquí, su hermano Lehi no era menos grande que él en cuanto a las cosas concernientes a la rectitud.