Y ahora bien, he aquí, pueblo mío, sois gente dura de cerviz; por tanto, os he hablado claramente, para que no podáis malentender. Y las palabras que he hablado quedarán como un testimonio contra vosotros; pues bastan para enseñar a cualquier hombre la vía correcta; porque la vía correcta consiste en creer en Cristo y no negarlo; porque al negarlo, también negáis a los profetas y la ley.
Y ahora bien, he aquí, os digo que la vía correcta es creer en Cristo y no negarlo; y Cristo es el Santo de Israel; por tanto, debéis inclinaros ante él y adorarlo con todo vuestro poder, mente y fuerza, y con toda vuestra alma; y si hacéis esto, de ninguna manera seréis desechados. Y hasta donde fuere necesario, debéis observar las prácticas y las ordenanzas de Dios hasta que sea cumplida la ley que fue dada a Moisés.