Y a otros los pacificará y los adormecerá con seguridad carnal, de modo que dirán:
”Todo va bien en Sion;
_sí, Sion prospera, todo va bien.”
Y así el diablo engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno. Y he aquí, a otros los lisonjea y les cuenta que no hay infierno; y les dice:
”Yo no soy el diablo, porque no lo hay;”
y así les susurra al oído, hasta que los prende con sus terribles cadenas, de las cuales no hay liberación. Sí, son atrapados por la muerte y el infierno; y la muerte, el infierno y el diablo, y todos los que hayan caído en su poder deben presentarse ante el trono de Dios y ser juzgados según sus obras, de donde tendrán que ir al lugar preparado para ellos, sí, un lago de fuego y azufre, que es tormento sin fin.