Y he aquí, acontecerá que después que el Mesías haya resucitado de entre los muertos, y se haya manifestado a su pueblo, a cuantos quieran creer en su nombre, he aquí, Jerusalén será destruida otra vez; porque, ¡ay de aquellos que combatan contra Dios y el pueblo de su iglesia!
Por tanto, los judíos serán dispersados entre todas las naciones; sí, y también Babilonia será destruida; por consiguiente, otras naciones dispersarán a los judíos.
Y después que hayan sido dispersados, y el Señor Dios los haya azotado por otros pueblos, por el espacio de muchas generaciones, sí, de generación en generación, hasta que sean persuadidos a creer en Cristo, el Hijo de Dios, y la expiación, que es infinita para todo el género humano; y cuando llegue ese día en que crean en Cristo, y adoren al Padre en su nombre, con corazones puros y manos limpias, y no esperen más a otro Mesías, entonces, en esa época, llegará el día en que sea menester que crean estas cosas.