Y aconteció que fueron a donde el amo había escondido las ramas naturales del árbol, y dijo al siervo:
“Mira estas;”
y vio que la primera había dado mucho fruto, y también vio que era bueno. Y dijo al siervo:
“Toma de su fruto y guárdalo para la estación, a fin de que yo lo preserve para mí mismo; pues, dijo él, lo he nutrido mucho tiempo, y ha producido fruto abundante.”