Entonces, si he visto tan grandes cosas,
_si el Señor en su condescendencia para con los hijos de los hombres
_los ha visitado con tanta misericordia,
_¿por qué ha de llorar mi corazón,
_y permanecer mi alma en el valle del dolor,
_y mi carne deshacerse,
_y mi fuerza desfallecer por causa de mis aflicciones?
Y, ¿por qué he de ceder al pecado a causa de mi carne?
Sí, ¿y por qué sucumbiré a las tentaciones,
_de modo que el maligno tenga lugar en mi corazón
_para destruir mi paz y contristar mi alma?
¿Por qué me enojo a causa de mi enemigo?