Y ahora el rey Noé estaba a punto de soltarlo, porque temía su palabra; sí, tenía miedo de que los juicios de Dios cayeran sobre él. Mas los sacerdotes dieron voces contra Abinadí, y empezaron a acusarlo, diciendo:
Ha vituperado al rey.
Por tanto, el rey fue incitado a la ira en contra de él, y lo entregó para que lo mataran.