Alma 3:1–3

Y sucedió que los nefitas que no fueron muertos por las armas de guerra, luego que hubieron sepultado a los que habían perecido—y el número de los muertos no se contó a causa de la magnitud de su número— después que hubieron sepultado a sus muertos, todos se volvieron a sus tierras y sus casas, y a sus esposas y a sus hijos.

Ahora bien, muchas mujeres y muchos niños habían perecido por la espada, así como gran cantidad de sus rebaños y manadas; y también fueron destruidos muchos de sus campos de grano, hollados por las huestes de hombres.

Y cuantos lamanitas y amlicitas perecieron sobre la ribera del río Sidón fueron arrojados en las aguas del río; y he aquí, sus huesos se hallan en las profundidades del mar, y son muchos.

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