Alma 4:11–14

Y sucedió que al principio del año nono, Alma vio la iniquidad de la iglesia, y también vio que el ejemplo de la iglesia empezaba a conducir a los que eran incrédulos de una iniquidad a otra, causando con ello la destrucción del pueblo. Sí, vio una desigualdad muy grande entre el pueblo, algunos que se ensalzaban en su orgullo, despreciando a otros, volviendo las espaldas al necesitado y al desnudo, y a aquellos que tenían hambre, y a los que tenían sed, y a los que estaban enfermos y afligidos. Ahora bien, esto fue un gran motivo de lamentaciones entre el pueblo, mientras que otros se humillaban, socorriendo a los que necesitaban su socorro, a saber, repartiendo de sus bienes al pobre y al necesitado, dando de comer al hambriento y sufriendo toda clase de aflicciones por causa de Cristo, quien había de venir según el espíritu de profecía, esperando anhelosamente ese día, reteniendo de ese modo la remisión de sus pecados; llenándose de gran alegría a causa de la resurrección de los muertos, de acuerdo con la voluntad y el poder y la liberación de Jesucristo de las ligaduras de la muerte.

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