Alma 4:15–18

Y ahora bien, aconteció que Alma, habiendo visto las aflicciones de los humildes discípulos de Dios y las persecuciones que sobre ellos amontonaba el resto de su pueblo, y viendo toda su desigualdad, comenzó a afligirse en extremo; sin embargo, no le faltó el Espíritu del Señor.

Y escogió a un hombre sabio de entre los élderes de la iglesia, y lo facultó, según la voz del pueblo, para que tuviera el poder de decretar leyes, de conformidad con las que se habían dado, y ponerlas en vigor conforme a la iniquidad y los delitos del pueblo. Y este hombre se llamaba Nefíah, y fue nombrado juez superior; y ocupó el asiento judicial para juzgar y gobernar al pueblo. Ahora bien, Alma no le concedió el oficio de ser sumo sacerdote sobre la iglesia, sino que retuvo el oficio de sumo sacerdote para sí; mas entregó a Nefíah el asiento judicial.

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