Alma 28:2–3, 9–11

De modo que se libró una batalla tremenda; sí, como nunca se había conocido entre todos los habitantes de la tierra, desde el día en que Lehi salió de Jerusalén; sí, y decenas de millares de los lamanitas fueron muertos y esparcidos. Sí, y también hubo una matanza tremenda entre el pueblo de Nefi; sin embargo, los lamanitas fueron rechazados y dispersados, y el pueblo de Nefi volvió otra vez a su tierra.


Y esta es la narración de las guerras y contenciones entre los nefitas, y también de las guerras entre los nefitas y lamanitas; y el año decimoquinto del gobierno de los jueces ha concluido. Y desde el año primero al decimoquinto, se ha consumado la destrucción de muchos miles de vidas; sí, se ha desarrollado una escena terrible de efusión de sangre.

Y los cuerpos de muchos miles yacen bajo la tierra, mientras que los cuerpos de muchos miles están consumiéndose en montones sobre la superficie de la tierra; sí, y muchos miles lloran por la pérdida de sus parientes, porque tienen motivo para temer, según las promesas del Señor, que sean condenados a un estado de angustia interminable.

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