Alma 30:1–5

He aquí, aconteció que después que el pueblo de Ammón quedó establecido en la tierra de Jersón, sí, y también después que los lamanitas fueron arrojados del país, y sus muertos fueron sepultados por la gente de esa tierra—y no fueron contados sus muertos por ser tan numerosos, ni tampoco lo fueron los de los nefitas— aconteció que después que hubieron sepultado a sus muertos, y también después de los días de ayuno, de llanto y de oración (y fue durante el año decimosexto del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi), empezó a haber continua paz por toda la tierra. Sí, y el pueblo se esforzaba en guardar los mandamientos del Señor; y obedecía estrictamente las ordenanzas de Dios, según la ley de Moisés; porque se le enseñaba a observar la ley de Moisés hasta que fuese cumplida. Y así fue que no hubo disturbios entre el pueblo en todo el año decimosexto del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi. Y sucedió que a principios del año decimoséptimo del gobierno de los jueces hubo continua paz.

From section: El Ataque Lamanita

From page: Zarahemla bajo el poder judicial

Commentary