Y empezó a abogar por ellos desde ese momento, mas el pueblo lo escarneció diciendo:
¿Estás tú también poseído del diablo?
Y escupieron sobre él y lo echaron de entre ellos; y también a todos los que creían en las palabras que Alma y Amulek les habían hablado; y los echaron fuera, y enviaron hombres para que los apedrearan.