Mas en cuanto a los habitantes que se hallaban en la tierra de Ammoníah, continuaron siendo una gente de corazón empedernido y dura cerviz; y no se arrepintieron de sus pecados, pues atribuían al diablo todo el poder de Alma y Amulek; porque eran de la fe de Nehor, y no creían en el arrepentimiento de sus pecados.