He aquí, ¡oh generación malvada y perversa, cómo os habéis olvidado de la tradición de vuestros padres! Sí, ¡qué pronto os habéis olvidado de los mandamientos de Dios! ¿No os acordáis que nuestro padre Lehi fue traído de Jerusalén por la mano de Dios? ¿No os acordáis que él guio a todos a través del desierto? ¿Y habéis olvidado tan pronto cuántas veces él libró a nuestros padres de las manos de sus enemigos, y los preservó de ser destruidos, sí, por las manos de sus propios hermanos?